Los niños y el fracaso

En nuestra sociedad se tiene un miedo atroz al fracaso. Cuando fracasamos pensamos que hemos fallado, que hemos perdido el tiempo, o mucho peor, que con nuestro error hemos decepcionado a alguien. Como consecuencia nos sentimos frustrados y nuestra motivación por seguir adelante se ve minada.

Del mismo modo que los adultos pensamos que los fracasos son graves catástrofes, así alimentamos a nuestros hijos con estas ideas. Lo hacemos cuando consideramos un fracaso el que no jueguen bien en el equipo de fútbol, cuando nos traen malas notas o cuando han tenido un mal comportamiento en clase. Todo son fracasos.
Quizá sería mejor darle la vuelta a la tortilla, y ver en qué podemos mejorar para la próxima. Para mí, la vida no es más que un camino de aprendizaje, y los fracasos no son más que meros obstáculos que se ponen en nuestro camino para ser superados. Si privamos a los niños de la capacidad de fracasar, les privamos de la capacidad de aprender de sus errores y de superar la frustración. Cómo van a superar que les echen del trabajo, que les deje la novia o novio, o que les rechacen un proyecto.
En los Estados Unidos cuando pides financiación para crear una empresa, lo primero que te preguntan es “¿Cuántos fracasos ha tenido ya?” Y ojo con decir que ninguno, porque te responderán “Cuando haya fracasado varias veces puede Vd. volver”. La mejor manera de aprender es con los propios errores. Su cultura sí que entiende que el camino del éxito está lleno de obstáculos con el nombre de fracasos. Estados Unidos es uno de los países con más emprendedores del mundo.
Ayudemos a nuestros niños a fracasar. Ayudemos a nuestros niños a equivocarse y a aprender de sus errores.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *