La iniciativa

En este país estamos siempre quejándonos de lo mal que está la educación, de las pocas facilidades para conciliar hogar y trabajo que se dan a las madres y padres que tienen hij@s, o del elevado paro que hay. Hablando con mi cuñado sobre esto lancé una pregunta al aire: “¿Por qué sencillamente no nos vamos a los países donde las cosas van bien en educación (Finlandia), conciliación (Noruega, Holanda), o hay menos paro (Alemania), y nos copiamos de ellos?” A esto, mi cuñado contestó: “Aquí seguramente esas políticas no funcionarían, porque es un problema cultural

Y muy lamentablemente, tengo que darle la razón. Y esto es especialmente patente en temas como la iniciativa de nuestr@s hij@s. Hay países como Alemania, Holanda, Estados Unidos, y un largo etcétera donde se fomenta la iniciativa en l@s niñ@s desde bien pequeños. A partir de los 7 u 8 años, cuando un niñ@ quiere o necesita, por ejemplo, una bici nueva, se la compra con su dinero. ¿Y esto qué significa? Que tiene que trabajar antes o después del colegio para reunir el dinero que necesita. Desde repartir periódicos hasta limpiar coches al vecindario, cualquier trabajo es aceptado para conseguir lo que quieren.

El padre/madre español piensa: “Pero para qué tiene que trabajar el chiquillo si yo se lo puedo pagar“, o “Lo que tiene que hacer es estudiar, que lo demás se lo pago yo“, o “Pobre, ¡mira que hacerle trabajar!“. El padre/madre alemán piensa: “Qué gran lección está aprendiendo, me gusta que sea responsable de sus cosas“, “Me alegra que demuestre esta fuerte determinación por algo que quiere de verdad“, “Le veo motivado y feliz de conseguirlo por sí mismo

Es curioso que en países como Alemania la tasa de paro se encuentre siempre por debajo del 10%. ¿Tendrá, pues, alguna relación? Yo afirmo que sí. L@s niño@s que crecen siendo responsables de sus gastos, desarrollan la habilidad de valerse por sí mismos. Cuando sean adultos y les despidan, buscarán otro trabajo. Si no lo encuentran, lo crearán. No esperarán a Papá Estado para que les resuelva los problemas. No se quejarán, actuarán.

Nuestr@s niñ@s necesitan de nuestra guía en su camino hacia la madurez. Esto no implica sobreprotegerles, sino más bien animarles a buscar el camino por ellos mismos.

La oruga muy hambrienta

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El libro…
es un clásico de la literatura infantil, muy adecuado para la época en la que nos encontramos, cuando los gusanos de seda abundan en muchas casas con niños. Cuenta la vida de una oruga que come y come para poder convertirse en mariposa. Después de leerles esta historia, y a partir de los 5-6 años, sería fenomenal que los niños pudiesen experimentar esta maravilla de la naturaleza teniendo en casa sus propios gusanos de seda. ¡Animaos, papás! 

Por qué lo he elegido:
Es la historia de la vida de una oruga, desde que nace del huevo hasta que se convierte en mariposa, ideal para que los niños entiendan el concepto de la metamorfosis. Les acerca al maravilloso mundo animal a través de una historia llena de ricos colores

Precio: alrededor de 10€
Edad recomendada: A partir de 2 años

  

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La autoestima

Mucho se habla de ella, o más bien de la falta de la misma cuando hablamos de niños. Personalmente pienso que mantener un adecuado autoconcepto en nuestros hijos debería ser el norte que nos guíe en las decisiones que tomamos respecto a su educación.

El primer paso debería ser conocer el nivel de autoestima que tiene nuestr@ hij@. Y este punto es especialmente complicado, ya que muchas veces se confunde con tener un fuerte carácter, o incluso con ser agresivo. Os pongo un ejemplo, una niña de 5 años está jugando en el parque con sus amigas. Llega un momento en el que se encuentra sola jugando. Entonces, acude a su madre y le dice: “Mamá, nadie quiere jugar conmigo” La madre, que está charlando animadamente con sus amigas le contesta: “No seas llorica, anda y vete a jugar con ellas”. La reacción de la niña es la de gritarle a su madre y enfadarse con ella. ¿Qué ha pasado? Su madre la ha humillado sin quererlo delante de las otras madres llamándole llorica, en vez de escucharla. ¿Fuerte carácter, o falta de autoestima? Probablemente las dos cosas.
Si no conocemos dónde estamos, no podemos orientarnos en nuestro camino hacia el éxito. Descubre el nivel de autoestima que tiene tu hijo, y actúa en consecuencia.

Una vez establecido el lugar en el que nos encontramos, está bien que ideemos una serie de acciones para mejorar el concepto de sí mismo que tiene nuestr@ hij@ (lo cual no implica aflojar las reglas que el niño deba cumplir en casa). Una de ellas puede ser alabar el esfuerzo que realice en la consecución de una tarea, no el resultado de la misma. Las cosas le pueden salir bien o mal, por eso lo importante es animarle a que se esfuerce. Otra acción puede ser animarle a realizar pequeñas tareas que pueda realizar él solo. Estas tareas pueden ser elegirse la ropa el fin de semana, hacer la cama o poner la mesa.
Pequeñas acciones como estas dan un resultado excelente, l@s niñ@s sienten que son útiles. Muchas veces pensamos que hacemos mejor para ellos si les evitamos estas tareas, y en realidad les estamos despojando de sus ansias de crecer.

La escucha activa sería el último punto en el que me centraría. El niño que se siente atendido y escuchado, tiene más valor para afrontar las frustraciones, y por ende, también se valora más a sí mismo. “No tienes ni idea”, “Tú no sabes nada” o “Pero mira que dices tonterías” deberían ser frases a eliminar de nuestro vocabulario. Los niños piensan diferente. Es más fácil que aprendamos nosotros como padres a entender su mundo, a que ellos entiendan el nuestro.
Los niños que se sientes escuchados, tienen un mejor concepto de si mismos. Sienten que sus padres atienden sus necesidades. Pisan sobre terreno firme, tienen confianza en ellos mismos y en el apoyo de su familia.

La autoestima es el cimiento sobre el que se apoyan todas las demás capacidades, tanto en los niños como en los adultos. Como padres, podemos contribuir desde hoy a crear la base de la personalidad de nuestr@os niñ@s.  Así serán más fuertes para afrontar los obstáculos del mañana.